“Mota” y “Flaca”, las guardianas de la Virgen 39

Dos perritas que viven desde hace años en La Gruta, subsisten gracias al cuidado de un grupo de cuatro personas. Hoy, debido a las refacciones del lugar, el desafío es mucho mayor y necesitan colaboración.
jueves, 23 de septiembre de 2021 0:00

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“Mota” y “Flaca”, como fueron apodadas, son dos perras que viven hace muchos años en La Gruta de la Virgen del Valle y eran atendidas por los puesteros y los fieles, quienes le daban alimento y agua.

 

Ahora, debido a las refacciones que se realizan en el sector, la Imagen de la Virgen fue trasladada de su lugar de origen donde fue hallada hace 400 años, y fue situada casi al comienzo del recorrido que lleva hacia La Gruta –hasta que termine la construcción-, mientras que los vendedores fueron ubicados en una zona un poco más alejada.

 

 

 

Por lo tanto, el portón que está en el ingreso de La Gruta –el cual sería trasladado hacia la parte de abajo, donde está la tortuga de piedra- queda cerrado con candado y no se permite el acceso de personas. 

 

Estos cambios trajeron problemas tanto para las perritas como para quienes la cuidaban, debido a que Mota y Flaca no salen de ese lugar, en el que viven hace años. Es decir, no bajan más allá del portón.

 

 

Un grupo de personas conformado por una proteccionista independiente (Susana); y vendedores de La Gruta (María, “Cacho” junto a su pareja Verónica), son quienes protegen y se ocupan del cuidado de las “guardianas de la Virgen”. Todos los días se turnan para llevarles alimento y agua, y en varias ocasiones las desparasitaron.

 

Toda la vida vivieron en la Gruta.  Ellas están ahí desde muy chiquitas. Mota es muy viejita, tiene entre 13 o 15 años; y Flaca debe tener 7”, relató Susana a Cata News. “Las llamo ‘las Guardianas de la Virgen’. Ellas aman ese lugar”, expresó.

 

 

Susana es peluquera y proteccionista independiente de animales. Conoce la historia de las mascotas que son abandonadas por la gente que las deja “tiradas” en la Gruta. Además, un vecino que vive ahí, quien tiene muchos perros y gatos descuidados, fue motivo de varias discusiones con organizaciones dedicadas al cuidado de animales.

 

El año pasado, en plena pandemia, Susana buscó un hogar a 9 animales adultos y logró darlos en adopción. Mientras que por su parte, al igual que “Cacho” y Verónica, decidieron adoptar cuatro perritos.

 

“Con Mota y Flaca es distinto, no las puedo separar. Ellas están siempre juntas y viven en la Gruta desde muy chiquitas. Son perras que si las llevamos a una casa no van a sobrevivir porque están acostumbradas a ese espacio grande”, explicó.

 

 

Al inicio de las refacciones, la empresa constructora quitó la casita de los perros que estaba en la parte de adentro, y la ubicaron para abajo, del otro lado del portón. Esto causó desagrado en las cuidadoras porque que saben que las perras “nunca pasan del portón para abajo”.

 

Por tal motivo, ellas mismas fueron quienes acercaron la “cucha” hacia el sector donde están las perritas.

 

 

Una mañana, Susana se acercó a la obra para hablar con el capataz y solicitar el ingreso para el cuidado de los animales. “El portón nunca está abierto, solo lo abre el capataz si apareces a la mañana. Les llevo agua y alimento a las perras, aunque los albañiles también a veces le dan un poco de las sobras que le quedaron”.

 

“Hemos ido en medio del frío, a la siesta, a la noche, en el momento que sea. Vamos a seguir haciéndole el aguante, sobre todo hasta que termine la construcción, que no se sabe cuándo será porque no hay un cartel que diga la fecha estimada”, manifestó.

 

Colaboración

Los cuatro cuidadores no reciben ayuda por parte de ninguna organización ni entidad. Todos los alimentos y demás elementos que brindan para el cuidado de los animales son en base de sus aportes económicos personales.

Por tal motivo, las personas que quieran colaborar con alimento o con dinero para la compra de los mismos, podrán contactarse al número 3834665725 (Susana) o al 3834025033 (Verónica).

 

Además de la colaboración, piden que la gente no saque los tachos que dejan para que los perros puedan hidratarse y alimentarse.

 

“Ayer ya no estaban los tachos que dejamos para que tomen agua. Pedimos que respeten. Es el único recipiente que tienen para comer y tomar agua”.

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